3 jun. 2010

Contribución a la claridad



La felicidad, bien puedo decir que es una sensación profunda y sincera de satisfacción conmigo misma y con mis circunstancias.

Depurando en el fondo de las emociones veo que los dos pilares de los que manan todas ellas son el amor y el miedo, aunque lo que experimente sea un cóctel con elementos variados de cada grupo.

Si el balance de lo que pienso, de lo que más enfoco, me da miedo, algo en mi perspectiva es un error. Si me inspira amor, entonces no puedo tener dudas. Pero si dudo, sé que el miedo es como la nube que tapa el sol, que me quita la luz que sólo el amor da.

Hay mucho miedo emocional oculto en la parte sumergida del iceberg de mi conciencia.

A veces algo empaña mi dicha y digo no saber qué es. Y aunque sea buena hora para averiguarlo, hacerlo suele darme algo de miedo por los pensamientos a los que doy más crédito. Generalmente por cosas de una libertad responsable que es mía pero que me sigue dando miedo asumir. Precisamente otra vez por los pensamientos a los que doy más crédito.

¿Y por qué les doy tanto crédito?

Porque están en la base de mi pensamiento. Se llaman creencias-raices y tienen grandes y profundas conexiones con las primeras improntas que experimenta la mente de un ser preconsciente.




Para el baremo de C.B.Dompablo

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