26 jun. 2010

XII. Give or take?



E-Me he enamorado de mí. Me pongo celosa cada vez que alguien viene a conquistarme y por eso le exijo, para disuadirle de todo empeño que no cumpla mis expectativas. Ya sabía yo que eso de oír tanto que hay que quererse a una misma podía degenerar por el otro extremo...

SuperE- Cuando llegas al lugar de la conciencia en el que por fin te descubres y ves tus valores con acierto, con lucidez e inteligencia, se produce tal fogonazo sobre tus "pupilas" que durante un tiempo necesitas llevar "gafas negras" para soportarlo.

Y entonces, en esa semioscuridad que vives con el regocijo de saber que se acaba, empiezas a moverte con torpeza y te separas del verdadero sentido de "ver" que recién has adquirido, y que no puedes usar con perspectiva porque estás "deslumbrada".

Cuando por fin ves sin ellas y te hallas en el otro extremo, te idolatras de tal manera que, al enfocar lo que hay, olvidas para qué se te dio en realidad la luz de tu mirada. Y te quedas absorta, presionada por la belleza que tú has descubierto y que nadie parece capaz de ver en tanto la guardas para ti sola.

Es como un milagro en dos actos: durante el primero tal vez no notes nada: amarse a uno mismo puede hasta ser aburrido si no lo compartes. Durante el segundo, en el mismo arte de compartir, encuentras la auténtica esencia del dar, que es cuando lo haces sin esperar contrapartida. Aunque no puedes ser ajena, es absurdo como objetivo, que el dar de otros también te llegará, de la misma manera que el tuyo les llega a ellos.

E- Me has dejado con la mandíbula floja. No me puedo creer que me haya caído por ese subterfugio que me ha dejado sin perspectiva...

Verás, decir que estoy enamorada de mí sólo fue un prurito infantil por sentirme tan sola teniendo tanto para dar. Pero me doy cuenta también de que en realidad lo que yo doy espera implícita y secretamente recompensa. Necesito que el otro me dé el clima para enamorarme. Porque me resulta obvio que sigue siendo un enamoramiento propio, sólo que a través de la imagen que él me refleja.

Me enamoro no sólo por lo que el otro me muestra de sí mismo, que me entusiasma, y aunque está muy claro que eso es importante en la interacción, lo que más me enamora en realidad es cómo me siento yo cuando estoy con esa persona. Ese es el principal motivo de ir a por más todas las veces y esperar recibir algo, lo que sea que me haga sentir bien.

SE- Entonces, cuando dices que estás enamorada de ti por la presión de tu soledad, reconoces que aún tienes zonas en que la luz te ciega algo, pues no aciertas a ver que en ti está toda la fuerza generadora del amor que puedes sentir realmente. Como si alguien te dijera "ven" y tú no querer usar las piernas para ir. Saber que es allá donde está la vida, pero quedarte sentada acá para verla venir.

Cuando generas amor por ti misma sabes que es para darlo, porque el amor no tiene dueño y es su cualidad extenderse, como el agua, como el aire, como las ganas... De ese modo, el que sientes por ti es el único que puedes regalar a otros, que te corresponderán en diversa medida según lo abastecidos o lo necesitados que se sientan ellos mismos.

En las relaciones, la comunicación crea el escenario de los intercambios sean verbales o de cualquier otro tipo. En él se presentarán los implicados y actuarán con el amor que tienen, el que se tienen ellos mismos, sea amor real, o sea una necesidad de él, en cualquiera de sus grados y manifestaciones.

Si el amor es dar, habrá que dar con gusto, sin esperar nada a cambio. Si se espera contribución más parecerá necesidad de amor que amor mismo. Sería como dar con el agua al cuello: un dar generado para consumo urgente, una energía que puede que se dé auténtica, pero de vigencia finita y que precisa correspondencia porque se acaban las reservas; exigiéndola incluso, cuando de cambiar al otro se trata para que me haga sentir bien a mí.

Con independencia de la relación que se establezca con una pareja, con la familia, con los amigos, con los compañeros, el amor es una premisa que es deseable que esté; a menos que te gusten los conflictos.

Pero si acudes a escena pidiendo en lugar de dando, quien pueda y quiera te dará, pero quien no quiera darte, o no tenga suficiente para hacerlo, o venga pidiendo como tú, puede que sólo establezca contigo una relación de dependencia que le provoque adicción, tal vez inconsciente, que correrá paralela con la tuya, puesto que es su reflejo.

E- Entiendo... Pero... ¿cómo puedo evitar esta necesidad si la siento?

SE- Si te empeñas en hallar la respuesta descubrirás que es el propio sentimiento de necesidad lo que la materializa en tu realidad perceptiva. Y así, sólo puedes evitarla, evitándola, es decir, despojándola del sentido que no tiene, y dándole el que sí tiene.

No hay vuelta atrás. Girar la cabeza no sirve mas que para experimentar parálisis. Delante de ti tienes tu libertad responsable. Tómala, abrázala, es toda tuya. Sé honesta con ella. Es la arcilla con la que darás forma a tus días aquí.

E- Tengo que ir por delante, abriendo camino. Inventando cuanto haga falta.
Nadie vendrá a rescatarme nunca. Nadie puede rescatarme de lo cotidiano con garantías.
La necesidad es una fórmula inventada para no ser cubierta jamás, como estímulo para seguir creando a través de los deseos.


Y ahora que estoy sola frente a mí misma, en mi mano está crear con la energía del amor o hacerlo con la del miedo.
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Imagen tomada de Internet.

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