21 oct. 2010

William Kamkwamba. The trust.

Cuando la confianza se mantiene en números rojos, lo que tenemos delante de los ojos es la luz del pasado. Y si la hacemos a un lado, lo que se ve es como un bosque de noche y sin luna. Es difícil dar un paso en esas condiciones.

Cuando la confianza se despierta, el corazón se ilumina un poco, permitiendo ver al menos dónde poner el pie que empieza a dar el primer paso. Sigue sin verse hacia dónde ir, pero la confianza hace de brújula con sus certeros pálpitos. Hay que confiar. Se confía, confiando.

Cuando la confianza es un hecho, los pasos se hacen tan poderosos como el interruptor de una luz que ilumina de repente un gran perímetro, en el cual se alojan situaciones y experiencias, con toda su cohorte de memorias emocionales y creencias que las avalan. Lo bueno, es que cuando uno no quiere en su vida alguna de ellas, sólo tiene que volver a salir al bosque a dar nuevos pasos, pues su faro le guiará muy precisamente por senderos en verdad deseables. Claro que la confianza no puede faltar. Ni siquiera cuando sea necesario detenerse porque el terreno se muestre, por momentos, impracticable.

Y si se tarda en hallar la salida, tengo por seguro, que vuelve a estar la luz del pasado interfiriendo mi mirada con las proyecciones de sus rayos.

La libertad siempre está delante. A veces tan encima, que ni la vemos. O si la vemos, nos da la risa triste, sarcástica y corrosiva, y simplemente nos decimos "no puedo". Y eso, porque esa libertad es tan grande, que da un vértigo atroz. Más que hacer puenting.

Porque la confianza es crear a golpe de coraje, ya desde los primeros detalles que se esbozan con las visualizaciones, precisamente aquello que queremos ver en nuestra vida. Las dos primeras piezas de un puzzle de diez mil, puede disuadir a cualquiera, pero así, con voluntad confiada, es como se empieza a construir el objetivo.


http://tao-sai.blogspot.com/2010/10/nunca-te-rindas.html


Para Juan y sus recién estrenados 24.


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A propósito de una entrada de Tao Sai

4 comentarios:

guille dijo...

Tener o no confianza cambia totalmente la actuacion de una persona.

En entornos confiados da lo mejor de si mismo.

En entornos donde no se siente seguro no se atreve a hacer todo lo que imagina, tiende a ser de actuacion plana.

Nebroa dijo...

Es el primer paso. LLámalo confianza, o esperanza o fe.
Un día leí o escuché o vete a saber, que alguien decía que aun cuando creamos no tener fe, sólo basta que nos demos cuenta de que, sin querer, damos por sentado que mañana despertaremos. Eso, eso ya es confianza. Y esa parece que nunca se nos va. Ojalá aprovechemos esa primera semillita que nos parece intrínseca para hacerla crecer hacia otros mundos... más cercanos a los que cuentas. Lo de imaginar exactamente cómo queremos ser cuando avance el tiempo ;)

Pablo Gonz dijo...

To be.
PABLO GONZ

PazzaP dijo...

To be, Pablo, of course! :)

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¿Por qué ser cuando avance el tiempo, si ya eres? Partiendo de esa premisa cierta, mejor si con lo que eres, haces; y con lo que haces, tienes. Sabiendo que cuando el cuerpo-ego desaparezca, lo que no desaparecerá es lo que eres.

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Define "actuación plana". Si quieres, claro. :)