30 jul. 2010

Fear!

¿Quién eres? ¿Qué eres?
¿Por qué por ti yo lo hago todo cuando en realidad debería hacerlo por mí misma?
¿Acaso toda yo soy miedo?
¿Quién es entonces la otra que me anima?

¡Eh! ¿Hay alguien ahí?



XIII ... a orillas de qué.


¿Qué es preciso para dejar de hacer todo aquello que no deseo hacer? Dejar de hacerlo sería una respuesta tan sencilla ahora como complicada de ejecutar después. No puedo dejar de hacer lo que creo que debo hacer aunque no quiera. ¿Por qué? ¿Qué es lo peor que podría ocurrirme? Pues depende: por ejemplo, si no voy al trabajo me echan. ¿Y qué pasaría si me echaran? Pues que tendría que buscar otro. ¿Y por qué no lo hago? Porque tengo miedo de no encontrarlo mínimamente remunerado. ¿Y qué pasaría? No lo sé. Puede que lo encuentre o puede que no. ¿Y me quedaría mano sobre mano, o inventaría algo? Seguramente la desesperación me llevaría a inventar algo. Aunque puede que acabara en la calle pidiendo para comer. ¿En serio? Sí, siempre me he dicho que sería lo último que haría, así que el hambre bien podría ser la única que me enajenara lo bastante. ¿Tan extremo lo imagino? Pues sí. Así de grande es el miedo que dejo que me manipule.

¿Comprendo que el miedo es sólo real en mi cabeza, que es verdad que estoy inmersa en un juego de adaptación y supervivencia, pero que la mayor parte de las veces es más difícil sólo porque yo lo creo dificil? No lo vivo yo tan así. No me parece que esté sólo en mi cabeza. Creo que ahí fuera la lucha por la supervivencia sigue siendo el motor principal. Comprendo que son los miedos de todos superpuestos, imbricados y sumados sus efectos en una espiral exponencial. Por esa misma lógica, sé que con el mío contribuyo a aumentarlo. Puedo intentar disimularlo para que otros no lo noten, pero todo lo que decida emprender, desde la forma de expresión más sencilla hasta la más compleja que se me ocurra como factible, llevará su impronta. Así que lo verteré al universo de todas formas. Sé que el miedo es contagioso, y que la idea de la muerte que llevamos todos impresa en la memoria celular, contribuye a enfocar esta vida como algo tenebroso. Puede que "feliz" para muchos que practican la evasión durante un tiempo; pero de nuevo consciente cuando alguna enfermedad aparece en escena. Y sé que mientras esa sombra persista, hasta las vidas más exitosas quedarán rasgadas algún día

Claro que no ignoro que existen personas cuyo éxito, aseguran, es haber trascendido todo eso y viven en un estado de serenidad plena que es difícil que se tambalee. Pero no creo que hayan llegado a ella de verdad si no han tocado fondo alguna vez en sus vidas. Y por fondo digo no ya la situación terriblemente desesperada en la que apagar cierto botón sea la imagen intrínseca con más amargura pensada. Esa no. Esa es fruto de un cortocircuito de gran incongruencia vital por estar de espaldas a la luz, en tanto la vida se transforma sola sin necesidad de que aceleremos el proceso destruyéndola por un miedo paradójico a la transformación.

Por fondo me refiero a un lugar en el que a pesar de estar desesperados sabemos que la única salida que queda es un cambio radical, como por ejemplo, dejar un trabajo que a pesar de enseñar muchos resortes humanos, sobre todo castra los impulsos de genuina creatividad. O eso pienso cuando siento que soy capaz de ser mucho más de lo que soy si quito el miedo de la ecuación. Aunque sospecho que tal vez mi creatividad no tenga valor nada más que para mí y para los que decidan quererme...

¿Todavía no tengo la suficiente confianza en la confianza, para darme cuenta de que mi inteligencia podría obrar milagros? Obviamente no la tengo, pues creo que en el fondo estoy sola en mi empeño. Si hago sólo lo que mi corazón me dicta, estrellarme contra grandes muros será lo más probable, pues aún no he aprendido que no tengo que hacer nada más que ir tomando pequeñas decisiones según vayan poniéndose delante. Que no se trata por ahora de consumar grandes hazañas, aunque ¿quién sabe?, no sería la primera vez que escucho que de una semilla creció un árbol inmenso. Claro que de nuevo me asaltan las dudas de si lo que yo verdaderamente quiero tiene algún sentido. Aquí y ahora no me lo parece, pero quizá sea porque ese miedo me transporta al futuro y lo pinta de acidez oscura, haciendo que todo me sepa con el mismo sabor inevitable. Si me persuado de que no hay otra salida, eso es estar muerto en vida. Por ahí me convenzo de que como nada tiene sentido para mí, estoy dispuesta a hacer de mi vida una apología del miedo, del que a veces, es verdad, puedo evadirme con sonrisas inesperadas.

¿Entonces, cuál es la salida de un estado tan absurdo, tan incompatible con la esencia del existir mismo? Puede que "salida" no sea un término adecuado, salvo que se refiera a poner fin al estado disarmónico que producen las bajas vibraciones. Más que salida me parece una entrada a una dimensión de conciencia nueva que vibre más alta, que puede que ahora parezca tan absurda como lo era todo cuanto se imaginaba Julio Verne y otros tantos visionarios que a la postre tuvieron razón. Creo firmemente que para entrar hay que vibrar más alto, hay que no creerse que es real todo lo que parece serlo. En tanto que lo "percibo" es mejor no perder el contacto con ello, pero lo interesante y toda la esencia está ahí, es no quedarse anclado en la visión actual de las cosas. Impedir que la inercia me convenza de que todo ha de seguir siendo como parece y que yo no puedo contribuir ni siquiera un ápice en el cambio que espero. Al contrario, antes prefiero pasar por encima del hecho de que ese cambio necesariamente ha de empezar por mí.

¿A orillas de qué...? No lo sé cierto, pero tengo que contribuir a creer lo que sea y a crearlo contra todo viento y marea, siquiera para que cuando deje esta extraña forma de vida, la única que en verdad creo conocer ahora, al menos me quede la satisfacción de haber materializado con hechos la genuina y congruente trayectoria de mi honestidad consciente. Y para que eso suceda, al menos tengo que no tener miedo, o no tanto que me lo impida cuando yo asi lo quiero, y sé de verdad que lo quiero.

Porque... al fin y al cabo y pase lo que pase, ese día seguro llegará como llega todo en esta vida... Y en tanto eso ocurre, adelante, prefiero pensar que con los materiales de este mundo todas las opciones permanecen intactas.

28 jul. 2010

El espíritu Jamal.

A pesar de algunas críticas, que por técnicas y frías, sólo ponen de relieve lo cerrado que se está a ver más allá de lo obvio para cualquier cinéfilo experto, por fortuna hay otras que reflejan con bastante neutralidad que esta proyección no es la panacea, que tiene bastantes defectos como obra del séptimo arte, pero que también tiene aspectos francamente interesantes.



La forma en que se mezclan la fantasía y lo que llamamos realidad, el lugar donde el guionista y/o director ponen el acento en lo que se narra, tiene todo que ver con su puro y duro psiquismo. Y eso pasa no sólo con estas filmaciones, sino con todo, pues cada uno vive dentro de su propia película como decía en la entrada anterior.

Sin embargo también muchos creen que su punto de vista es más objetivo que el de otros, que no se dan cuenta de lo que ellos sí se la dan.

Objetividad. Como si eso fuera posible en un mundo puramente relativo en el que el predominio de algo siempre va a depender de que los individuos se pongan de acuerdo. Si bien la mayoría olvida que sólo es eso, un acuerdo, puede que mayoritario, pero que por suerte no representa la realidad con mayúsculas. Y digo por suerte porque me alegra y me alivia no olvidarme de que el hombre no es la medida de todas las cosas.

Lo que llamo el espíritu Jamal es la clase de honestidad que practica ese personaje inventado, reflejo de tantas cosas que pueden vivirse juntas o por separado. No es ni mejor ni peor que otras, es sencillamente incólume, inasequible al desaliento. Para mí, todo un símbolo cuando el miedo instaura su reino y de una u otra forma se refleja en el modo en que los individuos eligen sobrevivir a él.

Me ha parecido entrever en la historia una nueva versión de Caín y Abel más acorde con lo que vivimos ahora: a pesar de todo, los hermanos se amaban por encima de cualquier otra cosa que afectara a sus vidas.

Veo la nobleza de Caín en su egoísmo, como veo la pureza de Abel en su ingenuidad malherida e inconsciente del peligro, hasta el punto de que por salvar a una niña, su amiga, el tercer mosquetero de la historia de miseria que llevaban, pretendía morir él mismo. Y fue su hermano y a la fuerza, el que le libró varias veces de perecer literalmente en sus empeños, tan ciegos de honestidad, que secuestraban toda posibilidad de ser útil en algo.

No sé si eres un buen chico, pero al menos eres sincero, le dice, quizá con otras palabras, el policía que escucha su historia cuando es detenido por parecer sospechoso a todos que un simple empleado del té, obtuviera en un concurso de gran audiencia, más rupias de las que jamás ganarían muchos miles de ciudadanos juntos.

La negatividad parece ganarnos la partida por momentos a un nutrido número de humanos, al complicar la sublime sencillez de la vida con nuestras desatinadas interpretaciones. Por eso no puedo negar que películas así, por muy "mal" hechas que estén para los que miran con lupa estas cuestiones, den ganas de terminarla bailando; que es el mejor modo de acabar una historia que en el fondo no es más que una imagen ideal e inspiradora que hará vibrar a quienes les toque el corazón de lo auténtico.

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Dibujo tomado de Internet.

27 jul. 2010

Los vivos muertos de mi memoria.

Los vivos que parecen muertos en mi memoria, no lo están si lo pienso con calma. Pero si dejo que el dolor de creerlos así se haga grande, proyectará una imagen irreal en mi recuerdo que me los mostrará como un sufrimiento perenne.

Cuando conozco a una persona cuento con que sólo tengo una imagen perceptiva más o menos dinámica en función de mis pensamientos acerca de ella. Pensamientos en los que mi propia imagen también estará involucrada; pero en ningún caso abarcará a esa persona entera por mucho que me parezca conocerla; ni tampoco a mí misma, por cuanto yo también sabré que sólo soy otra imagen para ella.

Es un hecho que si cuido de su libertad, que indirectamente es la mía también, si le profeso un amor incondicionado al sujeto inspirador de todo eso (en lugar de dejar que se convierta en un 'objeto' presa de mis necesidades más inveteradas y hondas) permitiré que se desarrolle toda una película en la que se muestre y me muestre lo que hay, tratando de disfrutar de un modo genuino tanto su presencia como su ausencia.

Conforme van entrando en juego las tías: la empa, la simpa y la anti, según me inspiren las vivencias compartidas, y más aún de acuerdo a los deseos, las necesidades, los apegos y las iras - algunos subterfugios del miedo, la otra gran fuente de emociones, junto al amor- yo misma iré grabando en mi memoria la película de ambos, como un auténtico director de cine.

¿Y qué grabaré...?

Para empezar, tengo en cuenta que ahora todas las proyecciones estarán servidas, y que yo sólo las iré escogiendo según las gafas interpretativas con las que mire mis circunstancias en aquellos escenarios que compartamos. O que no compartamos, pues en el no hacerlo mismo, sé que se alojan las sombras de lo que más deseo, y al no estar presente el otro para detenerme, puedo irme muy lejos imaginando; y, sobre todo, dándole una realidad que en muchos casos, si no en la mayoría de ellos, sólo ha ocurrido en mi cabeza.

Por otro lado tengo dos cerebros: el izquierdo, masculino, racional y lógico; y el derecho, femenino, intuitivo y amoroso. Y sé que a veces tengo pruritos que los desequilibran, cuando es importante que estén compenetrados. Por ejemplo, poniéndome racional cuando la intuición sería más útil a mis propósitos; usando la lógica cuando es prioritario que sea amorosa; o empleando en la pose mi mano derecha (la que controla el lado izquierdo de mi cerebro) cuando es la izquierda la que haría los milagros más auténticos, menos condicionados por las necesidades psicofísicas de un ego egocentrado.

Y, para terminar, tengo una pantalla perceptiva que con sus seis reglas me dice que desconfíe de la presunta objetividad de la realidad que "vemos":

1. Todo el mundo tiene una.
2. Cada cual sólo puede ver la suya.
3. Nadie puede conocer todo lo que hay en la de otro.
4. Nadie puede comunicar plenamente lo que hay en la propia.
5. No se puede creer automáticamente lo que la pantalla muestra.
6. Los críticos sólo pueden criticar lo que ven en la suya.

A las que añado la 7ª por ser un número que me interesa: Quien no se da cuenta de estas reglas vive más confuso al identificar 'su realidad' con la realidad del mundo y de la vida.

Si todo eso se interpone en una imagen pretendidamente fidedigna ¿cómo no lo voy a tener en cuenta cuando decida considerar muertos en mi memoria a los que amo? ¿No es más cierto entonces que de alguna forma yo también he contribuido a que "se mueran", haciéndole más caso a mi corazón dolido, a sus proyecciones erradas, que a cualquier otra posibilidad de considerarlo, por tanto recrearlo?

Humana trinidad.
Hay tres pulsiones básicas: el apego, la cólera y el miedo. Dan vida a tres personajes que inconscientemente interpretamos: el salvador, el verdugo y la víctima. El salvador se muestra con apego; el verdugo se muestra con rabia; la víctima, con miedos irracionales. Podemos ir deprisa de un personaje a otro o hacer que alguno de ellos prevalezca. Pero hemos de saber que quieren poseernos porque no somos ninguno de ellos, que nos habitan como si fuesen huéspedes, bacterias, pesadillas… Como una ideología o su contraria. Podemos observarlos en cuantos nos rodean. Y cuanto más nos molesten en el otro será porque son más nuestros. Dejaremos de sufrir cuando abandonemos esa humana trinidad en el escenario, y cese el viento que arrastra obstinaciones por nuestra mente. Sólo entonces descubriremos la libertad y el amor. La libre voluntad de ser uno con el otro.
Ricardo García Nieto.


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Dibujo tomado de Internet


A propósito de una entrada de Firenze.

21 jul. 2010

Futuro diferido.



Propongo un nuevo tiempo algo paradójico, pues aunque lo que se difiere pertenece al pasado, diferir lo que aún no ha ocurrido, en tanto es recreado, necesariamente aumenta las posibilidades de vivirlo. Claro es que en función de lo convencida o no que esté de que, creer y crear, van indisolublemente unidos en la práctica del libre albedrío.

El futuro simple, qué decir del compuesto, suele ser un espacio lleno de contradicciones. Por un lado están los deseos que, en lo que respecta al afecto, están repletos de anhelos. Y ya conozco la secuencia:

Un anhelo es un deseo vehemente.La vehemencia, además de fuerza y pasión, conlleva una cierta irreflexión plagada de impulsos.Los impulsos incitan, sugestionan, fascinan, inspiran actos involuntarios en los que una a veces se implica sin darse cuenta de cómo ha ocurrido.

Por otro lado rebosan los miedos. A cada anhelo le sigue el suyo como una sombra; y en constante forcejeo traducen en la experiencia insospechadas ecuaciones, acordes con el grado de confianza que el anhelo contenga; siendo esa confianza igual al afecto que, de hecho, no sólo de palabra, me profese a mí misma.

Curiosamente, cuando una se ama como en autenticidad se merece, ni más ni menos que al prójimo, sino igual, es raro el empeño en algo que traduzca sufrimiento. Porque el dolor, intrínsecamente unido al placer, hasta el punto de que ninguno de ellos existiría sin el otro, sólo hace del sufrimiento una opción más. Cierto que irresistible cuando el anhelo cristaliza en la memoria; pero no más irresistible que la adicción al placer, con quien guarda una proporcional relación.

El anhelo deviene a menudo de una incongruencia intrínseca: lo que pienso y lo que siento padecen desacuerdos.

Razono lo que pienso, mas creo no poder razonar lo que siento.
Me digo que lo siento y punto, al tiempo que me convenzo de que todo se solucionaría si lo que siento fuera más de verdad que lo que pienso. Mas no le doy opción a "su verdad" en tanto ignoro qué provoca realmente.

Tirar del cabo de las emociones y los sentimientos para verbalizarlos da auténtico miedo, no suficientemente reconocido; porque junto a todo el proceso, el juicio inmarcesible anda siempre al acecho. Quizá eso explique la hipnosis con la que escindo la voluntad, barnizándola con un largo rastro de peregrinas excusas que inconscientemente tal vez, obedecen a una misma causa. Negándome así toda posibilidad de llegar a un acuerdo entre lo que estoy sintiendo y lo me digo estar pensando.

Con el futuro diferido puedo reactivar mi voluntad de conocerme y practicar mi confianza, deshaciendo incongruencias en la plaza en la que mis dos partes pactan sus condiciones acorde con lo que yo realmente quiero.

La cuestión es que si lo que yo realmente quiero no está hecho de amor incondicional, sino de necesidad condicionada, es complicado que otro me lo proporcione a mi gusto y al suyo al mismo tiempo; por esas cosas de las libertades individuales, mal asumidas y peor administradas.

Si quiero obtener satisfacción en mis relaciones, tanto dentro como fuera de mí, parece que tengo que poner un poco de orden en la voluntad; y aunque los frentes parecen muchos, sé que la causa común a todos ellos siempre seré yo.

Al futuro diferido me presto, y para que el valor no me falte, al juicio no doy asilo, pues quererme es, desde ahora, el anhelo que sin duda inspirará la lucidez de todos mis actos.

Dedicado a los que quieren ser expertos en sí mismos.

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Dibujo tomado de Internet.

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Para Diferido y sus historias en riguroso directo

18 jul. 2010

Where the Hell is Matt?

Hay aventuras humanas que dejan huellas inolvidables en el corazón de todos los que son testigos. Cuanto más sencillas, mejor...

6 jul. 2010

Las nueve revelaciones.


Resumen de los Nueve Pasos descritos en "La Novena Revelación":

1. Una masa crítica: tomando conciencia de las coincidencias en nuestra vida.

¿Te sientes inquieto? No estás solo: Todos están empezando a buscar más significado en su vida. Pon atención a esas "Coincidencias" que parecen ser eventos destinados a suceder. Son realmente eventos sincrónicos, y siguiéndolos, entrarás en tu camino de verdad espiritual.

2. Una nueva manera de mirar el mundo.

Observa nuestar cultura dentro de su contexto histórico. La primera mitad del pasado milenio se malgastó bajo el pulgar de la iglesia; en la segunda mitad sólo nos preocupamos del bienestar material. Ahora, al fin del siglo XX, eso ya no nos importa. Estamos listos para descubrir el principal propósito de la vida.

3. Un universo de energía dinámica.

Empieza a conectarte con la energía que envuelve las cosas. Con práctica aprenderás a ver el aura alrededor de los seres vivos y aprenderás a proyectar tu propia energía para entregar fuerza.

4. La lucha por el poder: Competencias por la energía humana.

Una competencia inconsciente por la energía es la base de todos los conflictos. Dominando o manipulando a otros, nos da energía extra que pensamos necesitar. Seguro que se siente bien, pero ambas partes resultan dañadas en el conflicto.

5. Conectándose con la energía divina que llevas dentro.

La clave para sobreponerse al conflicto en el mundo es la experiencia mística, que es alcanzable para cualquiera. Para nutrir lo místico y construir tu energía, déjate llenar por un sentimiento de amor.

6. Aclarando el camino: Descubriendo tu ruta en la vida.

Los traumas de la niñez bloquean nuestra habilidad para experimentar lo místico. Los humanos, a causa de sus cargas, desembocan en uno de cuatro "dramas de control": Los Intimidadores roban energía del resto con amenazas. Los Interrogadores la roban juzgando y cuestionando. Los Reservados atraen atención (y energía) coqueteando. Y las Víctimas nos hacen sentir culpables y responsables por ellos. Date cuenta de la dinámica familiar que ha creado tu drama de control y concéntrate en la pregunta principal, que es cómo poder hacer de tu vida una vida de un mayor nivel a la que tuvieron tus padres.

7. Conociendo tu misión personal: Fluir.

Una vez que has aclarado tus traumas, puedes construir energía a través de la contemplación y meditación, concentrándote en el cuestionamiento básico de tu vida, y empezando por hacer caso a las intuiciones, sueños, coincidencias sincrónicas, para llevarte a la dirección de tu propia evolución y transformación.

8. La Ética Interpersonal: Animando a otros.

No puedes realizar esa evolución solo, así es que empieza a practicar la nueva "Ética Interpersonal" animando a quienes crucen tu camino. Habla con gente que espontáneamente haga contacto visual contigo. Evita las relaciones de interdependencia. Pon atención a los dramas de control de otras personas. Cuando estés en grupos, habla cuando el espíritu -en vez del ego- te motiven.

9. Evolucionando a estados superiores.

El propósito es evolucionar más allá de este plano. Menos gente y más bosques nos ayudarán a mantener nuestra energía y a acelerar nuestra evolución. La tecnología hará la mayor parte del trabajo por nosotros. A medida que valoramos la espiritualidad más y más, eventualmente reemplazaremos la economía de mercado y nuestra necesidad de un empleo remunerado. Podemos conectarnos con la energía de Dios de una manera tal, que eventualmente lleguemos a ser seres de luz, que caminen directamente al cielo.

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http://video.google.com/videoplay?docid=-6895128588331988071#

Las nueve revelaciones
James Redfield

(Tomado de Internet)
Imagen: fotograma de la película

3 jul. 2010

El significado de los milagros.

Algunos principios de los milagros.

1. No hay grados de dificultad en los milagros. No hay ninguno que sea más "difícil" o más "grande" que otro. Todos son iguales. Todas las expresiones de amor son máximas.
2. Los milagros -de por sí- no importan. Lo único que importa es su Origen, El Cual está más allá de toda posible evaluación.
3. Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En ese sentido todo lo que procede del amor es un milagro.
5. Los milagros son hábitos, y deben ser involuntarios. No deben controlarse conscientemente. Los milagros seleccionados conscientemente pueden proceder de un falso asesoramiento.
6. Los milagros son naturales. Cuando no ocurren, es que algo anda mal.
7. Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación.
8. Los milagros curan porque suplen una falta; los obran aquellos que temporalmente tienen más para aquellos que temporalmente tienen menos.
9. Los milagros son una especie de intercambio. Como toda expresión de amor, que en el auténtico sentido de la palabra es siempre milagrosa, dicho intercambio invierte las leyes físicas. Brindan más amor tanto al que da como al que recibe.
13. Los milagros son a la vez comienzos y finales, y así, alteran el orden temporal. Son siempre afirmaciones de renacimiento, que parecen retroceder, pero que en realidad van hacia adelante. Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro.
16.Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como recibir. Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.
17. Los milagros transcienden el cuerpo. Son cambios súbitos al dominio de lo invisible, más allá del nivel corporal. Por eso es por lo que curan.
18. El milagro es un servicio. Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. Es una manera de amar al prójimo como a ti mismo, en la que reconoces simultánemante tu propia valía y la de él.
23. Los milagros reorganizan la percepción y colocan todos los niveles en su debida perspectiva. Esto cura ya que toda enfermedad es el resultado de una confusión de niveles.
26. Los milagros representan tu liberación del miedo. "Expiar" significa "des-hacer". Deshacer el miedo es un aspecto esencial del poder expiatorio de los milagros.
33. Los milagros te honran porque eres digno de ser amado. Desvanecen las ilusiones que albergas acerca de ti mismo y perciben la luz en ti. De esta forma, al liberarte de tus pesadillas, expían tus errores. Al liberar a tu mente de la prisión de tus ilusiones te restauran la cordura.
34. Los milagros le devuelven a la mente su llenura. Al expirar su sensación de carencia establecen perfecta protección. La fortaleza del espíritu no da cabida a intromisiones.
35. Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables.
42. Uno de los mayores beneficios que se deriva de los milagros es su poder para liberarte de tu falso sentido de aislamiento, privación y carencia.
43. Los milagros surgen de un estado mental milagroso, o de un estado de estar listo para ellos.
45. Un milagro nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces, y producir cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente.
47. El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. Establece un intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. En ese sentido es intemporal.
49. El milagro no distingue entre diferentes grados de percepción errónea. Es un recurso para sanar la percepciónn que es eficaz independientemente del grado o dirección del error. En eso radica su verdadera imparcialidad.
50. El milagro compara lo que tú has hecho con la creación, aceptando como cierto lo que no concuerda con ella, y rechazando como falso lo que no.
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Un Curso de Milagros.
Foundation for Inner Peace.


Entrevista con la traductora del libro:
http://video.google.com/videoplay?docid=-1751335250387632900#