24 dic. 2010

Platitudes.

"Es siempre lo falso lo que le hace sufrir a usted, los falsos deseos y temores, los falsos valores e ideas, las falsas relaciones  entre la gente. Abandone lo falso y usted está libre del sufrimiento; la verdad hace feliz, la verdad libera."

I'm That. Nisargadatta.

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De S.I.


23 dic. 2010

XXIV. Fechas como flechas.

Fechas de juntarse, de acusar distancias.
Fechas de rever las memorias afectivas; las que llenan, las que vacían.
De doblarse de risa, de llorar a mares.
Para "mal" o para "bien",  fechas potentes, hitos en nuestro camino vital, que orientan, pero que también desorientan.

Las enemistades hacen su agosto mostrando escaparates incongruentes con el fundamento del Amor.
Un pensamiento, una idea, una creencia, y la ira se torna en desencuentro.
Una expectativa, un juicio, un miedo, y la frágil conexión se hace añicos..

Guerras frías. Rencores calientes.
Y en medio de todo, seres que no entienden nada.
O que sí lo entienden, pero no ven el modo de cambiarlo.

Si supíéramos que mañana moriremos, muchos correríamos a quedar en paz con nuestros inveterados enemigos.
Desnudos como nos vamos, no queremos llevar puñales clavados en el corazón.
O sí, que no son pocos los que se mueren sin entenderlo.
Cosas de la ignorancia nada más.Y nada menos.

No tiene sentido esperar a que  lleguen desgracias para conmovernos, para salir del epicentro de nuestras importancias.

Pero tenga o no sentido, para colmo de mis tristezas es lo que hay...


De S.I.

17 dic. 2010

Risas sin causa.




Es un privilegio tener sentido del humor. Felicito a los que gocen de él y a los que elijan seguir sintiéndolo contra viento y marea. Humor porque sí, porque todo lo tiene escondido cuando se le da la vuelta. Cada uno decida o no cuándo hacerlo; y si quiere vivir abierto o cerrado a lo que hay.

Goma Espuma sabe llegarme a los resortes del humor en los momentos precisos: a veces justo cuando se me acaba de olvidar que lo tengo como el mejor salvavidas que haya sido creado. De repente he tropezado con ese vídeo, de uno de los blogs que leo, como un guiño inopinado de la vida. Por nada en particular, o por todo... Y no he podido por menos que reírme a carcajadas de puro sentirme inocente, como este niño que tomé prestado de otro blog.





A veces me llegan luces, apenas destellos, de lo que debe ser tener la inocencia de un niño y la sabiduría de un anciano, en perfecto maridaje, dentro de un cuerpo de mediana edad.

Sospecho que se parece bastante a la felicidad.
Aquella en la que comecé a creer cuando decidí considerarla una actitud.

Con estas manitas y mi tricotosa...

13 dic. 2010

XXIII. Esto...


Quino






Llamé al cielo,
y no me oyó,
y pues sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra,
responda el cielo, no yo.

















¡Mentira! ;)

Suponiendo que hubiera llamado; suponiendo que de haberlo hecho mi lenguaje hubiera sido inteligible, inteligente y lúcido, las puertas me las cierro yo en tanto adopte ufana la pose de espera. Tengo que seguir intentando la comunicación, como las naves interespaciales en las películas. Quiero seguir haciéndolo sin cejar en el empeño. A menos… a menos que no quiera. Y entonces, allá yo…

En el ínterin debo ir preparándome para el contacto. No sé si lo habrá, pero por si acaso, no puedo tener mi casa hecha un establo. Da igual que sea la exterior o la interior. Para mí es lo mismo: un vivo reflejo la una de la otra. Incluso yo disfruto de mis propias comodidades. No tiene sentido no hacerlo esperando a compartirlo, porque en el hacerlo mismo hallo un regocijo que no pasa desapercibido. En tanto me muestro ya tal y como soy, no espero que otro me mire, me inspire y me estimule a ello.

Y así, una vez preparado el nido, puedo invitar a cualquiera que aparezca a que se acomode, agradeciendo el regalo de su sola presencia. Y lo haré sin expectativas, que luego ya sé que pueden quedarse cortas; sobre todo si hay empeño en el que el otro me dé lo que no tiene o no halla motivos para darme.

Tengo que ensayar conmigo dándome yo lo mismo que espero que el otro me dé, por si no lo hace, no me quede cortada por la mitad, gatillando en el aire; puesto que la mitad que me he puesto yo misma, sigue haciendo sus funciones compensatorias. De lo contrario, sería como empeñarme en volar con un ala rota. Y si eso no es posible, no lo es más creer que el amor que recibo de un necesitado, bastará para compensar mi propia necesidad de amor tal y como yo la concibo. Además, si mi espíritu buscador así me lo inspira, nada representa mejor la libertad que el placer de volar sin miedo. Entonces, no tiene sentido aspirar a que dos hermosas aves vuelen si están con una de sus patas atada a la otra.

No nos engañemos: se puede estar satisfecho corporalmente, sexualmente, intelectualmente o espiritualmente, pero si no se está emocionalmente igual, todo lo demás cojea. Por ejemplo, alguien que se considere a sí mismo muy exitoso en los primeros terrenos, si no sintiera lo mismo en el último, será como una pequeña mancha de tinta en un esplendoroso vestido de novia.

Será raro de todos modos, que alguien que se crea exitoso en todos esos aspectos, no sienta que emocionalmente también lo es. Pero cosas más raras he visto yo. Y eso es, barrunto, porque en el fondo todavía le queda suelto algún cabo afectivo, contraído y doloroso. Viceversa: si alguien está satisfecho emocionalmente, sin dudarlo un instante, quizá le importe menos no destacar en los demás relieves de su alma. Es más, comprenderá que la ambición desmedida colisiona a menudo con la satisfacción emocional, como si fueran alérgicas entre sí, y quizá decida dar rienda suelta a su motor arrollando en su empeño lo menos posible. Salvo que no le importe sacrificar su satisfacción emocional en pos de otros trofeos que considere mejores.

Si alguien no se siente plenamente satisfecho con lo que es, sin fisuras, con la certeza de que esto es así, es porque casca en alguna de esas parcelas con las que ha de remar en su vida. Remar, arar, qué más da. Trazar algún camino, dejar alguna huella. Si no, no está vivo. Está literalmente enterrado. Si alguien no se siente satisfecho, decía, que levante la mano quien no halle en su haber alguna cuenta emocional pendiente. Tengo curiosidad porque alguien la levante y reconozca honestamente que no hay un pero que valga.

Si alguien se ufana de tenerlo todo arreglado y bien sujeto a su marcha, que venga a hablar conmigo cuando enferme o sufra alguna pérdida. Que venga y me cuente si no es en lo emocional donde más le duele; no tanto por la pequeña muerte que anuncia la enfermedad o la pérdida, no tanto por eso. Pues más duele todo aquello que aún sabiendo que queríamos, nunca nos dispusimos a enfrentarlo por miedo a no hallar el eco esperado.

¿Hay alguien emocionalmente satisfecho en la sala?

Si lo está, que venga y me lo cuente. Me interesa sobremanera.

Y si no lo está, también me interesa.




12 dic. 2010

¡Pordió!

Quino

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Te dejo solo con esa mochilita de responsabilidad, para que te gestiones ese dolor que dices sentir muy grande cuando manifiesto mi libertad. Ya no me conmueve este patrón que seguimos de "yo te monto la filípica y tú me pides perdón constantemente".

Parece que aquí mando yo mucho, pero no. Eso es lo que parece, pero no. Porque la cosa es que tú estás revoloteando en mi vida porque quieres. Te hago aspavientos a veces y a ti no te molestan demasiado; más que el susto que te da que un día me enfade de verdad y pueda estamparte.

Espero que no te enfades tú, si ya no quiero que seas mi compañero de clase. Eso de copiarme los deberes porque yo soy la chica lista y guapa, no, de eso nada. Tú ya has aprendido lo suficiente para estar solo, y solo tienes que gestionarte.

A veces, cuando hablamos, me cuentas aspectos que para mí son revelaciones sobre los mismos problemas que me dices que tienes. Y yo te lo advierto. Me deshago en metáforas. Y es cierto que me encanta hacerlo. Pero entonces, tú respuesta verbal es simple guturalidad; mientras que la no verbal me habla de lo despistado que estás, aunque quieras ser mi mejor amigo-alumno de prácticas.

Pues a repetir curso, ya que seguimos con la metáfora didáctica; y a practicar más lo que aprendes. Yo ya no quiero ser tu maestra. Nunca lo fui. En cualquier caso quería ser tu compañera cuando te dije que pisaría fuerte y que quizá no te gustarían mis cambios. Aquí, hoy, se marca un hito…  Respira profundamente tres veces, si te late el corazón a ciento.

Hemos de cambiar nuestra relación, por mucho que te hayas por fin acomodado de nuevo. Cada conflicto entre nosotros, que se supone que estamos espiritualmente cerca, no puede ser la suma de un ego + otro ego al cuadrado. No. Mucho ego para mi viaje espiritual. Yo estoy atenta a clase y no te cuento mis cosas para entretenerte el rato. Te las cuento para que aprendas si quieres, y si no, pues no pasa nada. Iremos espaciando los diálogos, porque no me tienta hablarle a los muros.

Para terminar, disculpa si ya no me basta que me cuentes con palabras repetitivas lo bien que estás. Yo eso quiero verlo en la acción. No la acción frente a mí, como si yo fuera tu generala. En la acción global de tu vida. Te observo en conjunto y desde ahí te cuento, en tanto que como espejo me elegiste a voluntad. Claro que... tu espejo según tú mismo te veas, no según te vea yo.

Vete pensando el modo de arreglarlo. Qué propones para que estos reclamos que me haces sean elementos no presentes en nuestros intercambios. No procedería, además, si ambos hemos establecido que el amor autético es incondicional e incausado.

Tu coso te espera. Valor, y al toro.

No releo. Lo siento si es nitroglicerina en tus manos…

Paz y Amor, hermano de buena voluntad.

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7 dic. 2010

¡...!

Cuidado con la ira mundial. No ocurra que simplemente seamos un grano doloroso y purulento en el rostro del universo y estén a punto de reventarnos...

Cuidado con esa posibilidad. Quizá fuese mejor calmar la inflamación templando los ánimos. Preguntémonos así, fríamente y de un tirón: ¿Quiero yo ser reventado o seguir disfrutando desde este Poro, de las maravillas que este Cuerpo que nos lleva puede hacer por Amor?

Por Amor también pueden reventarnos cuando el Universo retoce con la Universalidad en un abrazo íntimo.

¡Cuidado con la inflamación, que enferma!

6 dic. 2010

Motivación. II

Y ella repuso:

Así, efectivamente, a base de pálpitos, como tu dices, vamos haciendo camino.
Sin embargo me cuesta entender ese primer planteamiento tuyo con el posterior desarrollo (será que me estoy haciendo mayor)...

 "Cambiar la creencia en el fracaso por la creencia en el acierto" -dices-y yo me pregunto: ¿qué resuelve eso? ¿no lleva el acierto de la mano al error, cómo acompaña la noche al día, la luz a la oscuridad, la bondad a la maldad...?

Y entonces sugieres luego los pálpitos.

¿Podremos aprender a latir por afuera de esa concepción dual de la realidad, como bien dices,... que nos obliga a deslizarnos constantemente en esa cuerda floja entre extremos... hoy fracaso, mañana acierto.... o viceversa?

A lo que yo respondí:

Parece cada vez más deseable hallar una sobria armonía con el pequeño caos en que se ve convertida nuestra vida en el devenir dual. Durante el proceso, si es que éste deviene consciente, podemos reaccionar, o podemos actuar. Si es lo primero, estaremos al pairo de la polaridad del signo, de acuerdo a nuestra propia forma de vibrar, entendiendo por vibrar nuestra propia manifestación: nuestro pensar, nuestro sentir, nuestro actuar, con o sin voluntad consciente de su manejo.

Mas si es lo segundo, eso no garantiza a bote pronto, y puede que tampoco algo más tarde, que hallemos lo anhelado en el reino de las ilusiones. Pero comprenderemos que ese reino sólo es el argumento de este sueño en el que todos estamos inmersos. Y eso seguramente debería bastar para calmar unos enteros la ansiedad, el ¿mal? de la humanidad, del que muy pocos escapan verdaderamente.

Con eso, tal vez durante una noche clara y serena de nuestro desierto interior, que nos viene de serie, en el que a uno no le queda otra que encontrarse consigo mismo, y que le acompaña incluso cuando está abarrotado de compromisos y actividades mil. Tal vez, decía, vislumbremos la paz emocional como el extremo deseable de la ansiedad en la que chapoteamos habitualmente. Y aunque en nuestra consciencia ese vaivén parezca estrecho, da luz creer que pertenece a otra consciencia mucho más amplia que nos contiene, que seguramente sabe lo que hace mejor que nosotros, y a la que no nos queda otra que dar soporte, como ella nos lo da a nosotros.

Que el pincel crea que es él el que pinta mientras pintan con él, o que el violín sienta que es él el que toca mientras lo interpretan (iba a decir, ejecutan, pero sonaba fuertecillo), son imágenes que nos chocan, pero que no dejan de ilustrar (alumbrar) de alguna forma la mole de la incertidumbre de la que todos más o menos picoteamos durante el hacer que parece no poder dejar de hacerse.

¿Y para qué quiero yo actuar?, puede preguntarse; e incluso matizarse: “parece más divertido reaccionar, liberar las pasiones”. Adelante. Ancha es Castilla. Y cuando llegues a la frontera, no te olvides de seguir intentándolo, a ver qué pasa. Tú decides. Eres tan libre de descalabrarte como de armonizar con el medio. Empéñate si quieres en respirar bajo el agua en la que te has caído o te han tirado. Pero si intentas al menos una apnea, puede que salgas o te saquen con vida, y ojalá que con ninguna secuela que te deprima y no veas.

Medusas gigantes. Imagen de S.I.


En este universo de infinitas posibilidades, cada cual sabrá a su debido tiempo lo que sea que quiera o deba creer. O no. Que todo es posible, y aquí todos lo intentan a su manera; más o menos dormida, más o menos despierta...

4 dic. 2010

Motivación.




Ella dijo:

Muy interesante el video, por supuesto que la vida es riesgo...

Pero ya sabes que la cuestión no es qué hacer para no fracasar, sino qué hacer para levantarse después de la caida, para saber encajar el fracaso, resolverlo, elaborarlo y construir algo con él...

Y a mí se me ocurrió contestarle: (puede que algo pedante, lo entiendo, pero así fue):

Como punto de partida para empezar a levantarse después de la caída, por utilizar tus propios términos, podría ser cambiar la creencia en el fracaso, por la creencia en el acierto. Fracaso/acierto, como los dos extremos del mismo continuo.

Desde una concepción dual de esta "realidad" que vivimos, situarse en un extremo, en el extremo de la sombra (fracaso), es lo mismo que anhelar de forma permanente (programada) el acierto.

Las creencias son importantes, porque crean realidad. Por eso ni fracaso, ni acierto: más bien las huellas de un camino que tú mismo desarrollas de acuerdo a los pálpitos que vas sintiendo.

Con permiso: pálpitos racionales o emocionales, pero pálpitos al fin; repletos de tu propia convicción, sea ésta clara o turbia.


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Esta y la siguiente, por ahora, salen de un diálogo improvisado entre dos blogueras que no se conocen más que por la lectura discreta del sitio de la otra. Aunque es la primera vez que se hablan directamente, se han saltado algunos registros y han entrado de lleno en el tema.

Párrafos sujetos a cambios. Perdonen las molestias. :)

2 dic. 2010

8:45 h.



Al levantar la persiana, mi rostro se ha asombrado como el de un niño que viera llegar los reyes majos.
Casi siempre he vivido a nivel del mar, así que no suelo tener la suerte de ver escenas como esa desde el ojo de mi hogar.

A menos de tres semanas para el solsticio de invierno...

1 dic. 2010

XXII. ¡Ups!

De S.I.



Estoy creyendo que creo que el amor no está realmente fuera; más que el que sacan a pasear los otros, con destellos en su hacer o en su decir, según lo interprete cada uno. Lo sé porque cuando no lucen las calles de mi vida, hace frío en mi alma si no me he cuidado antes de dejar una llamita encendida dentro, para avivar el fuego que necesitaré cuando es la soledad la única que me hace compañía.





Puedo pasar frío si me empeño, pero la verdad es que me siento una privilegiada teniendo lo que tengo, así que, ¡hala, a calentarme en mi chimenea, que ya parece que crepita...!