9 ene. 2011

XXV. Arriba y abajo.




Aplicando el microscopio de mi foco mental no puedo escaparme de lo que percibo: de lo que me importa, de lo que me pasa, de lo que quiero, de lo que vivo...

Es difícil porque implica estar ahí, resolviendo o complicando, pero ahí. Sin tratar de disimular lo que por momentos me supera, no entiendo y en poco o  nada se parece a lo que prefiero imaginar.

Imaginar conmigo enmedio. Disfrutando o padeciendo. Pero ante todo no ignorando que es mejor aceptar, no precisamente resignada, que vivir primero que nada es ser Testigo de lo que hay.

Un Testigo que sospecha que una buena parte de lo que acontece, y eso es lo más interesante, también es un poco mentira...

2 comentarios:

Gaearon dijo...

¿Cómo saber que es mentira?
¿Cómo saber que es verdad?


Besoss

PazzaP dijo...

Muy cierto que a bote pronto no todo es fácil de explicar. Incluso lo que parece simple, familiar, inteligible, por pura costumbre nos parece obvio que sea así. Pero en realidad es un milagro en nuestras narices que no consideramos hasta que lo echamos de menos.

Pero aún más cierto es que caemos como moscas en el cuerpo de la ansiedad (por miedo, temor, recelo, desconfianza, duda, etc), y desde ella, ¿qué se apodera de nosotros en muy diversa y fluctuante medida?: ¿anticipación, precipitación, proyección, invención, prospección...?

A menor grado de ansiedad, mayor claridad mental. A mayor claridad mental, tú me dirás..., teniendo en cuenta lo infradesarrollado que tenemos el cerebro.

Si que sea mentira o verdad no te hace sufrir, ¿qué más da lo que sea? Si te hace sufrir, entonces la observación consciente y lúcida de lo que hay se hace necesaria. Hay herramientas. Otra cosa es que las uses.

Te cambio el cómo saber por el para qué saber.

Bicos.