8 feb. 2011

El pasajero.



En la vida sólo hay una manera de vivir las cosas: aceptándolas.

Aceptándolas sin juzgarlas positiva ni negativamente. Esa, creo, es la labor del observador atento a una Realidad más allá de las apariencias.

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Por cierto, que el vídeo lo encontré aquï.

13 comentarios:

Gaearon dijo...

Cierta psicóloga, hace unos 4 años, sentenció que "no se trata de entender. Se trata de aceptar".
Me lo he venido aplicando desde aquella.
Y funciona.

Besoss

PazzaP dijo...

Y, sin embargo, no se puede aceptar si no se comprende.

Aunque como ya dijo Alberto, y sé que en eso soy como el ajo: ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó.

Por tanto, nada se acepta sin un nivel mínimmo de comprensión acorde con el plano interpretativo en que se esté.

Nebroa dijo...

Saber interpretar para poder comprender y por tanto, aceptar.
Casi ná, Paz, casi ná...

Nebroa dijo...

Hace poco, en terapia, decían que nosotros somos el chofer de un imaginado autobús, las ideas, los pensamientos son los pasajeros, a los que debes ignorar cuando no paren de decirte a dónde tienes que ir, qué estás haciendo mal, que por ahí no llegarás, que te has vuelto a equivocar. Y ahora veo esto, y es otra forma de verlo. Y no quiero desprenderme de ninguna. Quiero ser pasajera y admirar la vida y las mil situaciones que ocurren en esa película. Pero no quiero sentirme marioneta de los días, ir deambulando por las experiencias que, por 'azar' (que cada vez creo menos en él) me plantee esta existencia. Así que ahora tengo otro dilema. Dejarme llevar como pasajera. Llevar el rumbo sin tener en cuenta las ideas que más y mejor me maltratan...
Has entendido algo, Paz!? :)

PazzaP dijo...

Se supone que eres el pasajero de tu propio auto mental. Lo racional te conduce, pero hacia dónde quieres ir, lo decides tú, faltaría más, que al fin y al cabo sólo es una herramienta. Fundamental, pero no más que tú misma.

Yo entiendo que el que está detrás disfrutando del paisaje, porque sabe que su conductor le llevará siempre por el mejor camino según se lo encuentre, es esa persona en la que te conviertes cuando vas deshaciendo la contradicciones entre tu razón y tu corazón: alguien en paz consigo mismo y con sus circunstancias.

Para mí eso es la felicidad, no sé para ti...

¿Te parece, segúnte he contestado, que te he entendido?

TORO SALVAJE dijo...

Hace tiempo que descubrí el poder curativo de la aceptación.
El siguiente paso es el olvido.
En ello ando.

Saludos.

J. Marcos B. dijo...

para olvidar, solo hay que recordar prestarle atención al presente y ser pasajero :)

Namasté

Julio-jagdo dijo...

Mira, y esto no es broma, el domingo falleció un amigo en un accidente de caza, el que disparo tambien era amigo.
Y esa es tu frase, la vida hay que vivirla aceptando las cosas sin juzgarlas.
Esto me dió a entender que la vida son dos días y hay que vivirla lo mejor posible

PazzaP dijo...

Tu blog entonces, Toro, es como una catarsis, ¿no?


Sí, sólo prestar atención al presente, Marcos, pero para poder hay que tener bien gestionado el pasado; de lo contrario el pasajero no ve sino la imagen de su pasado en lugar de lo que hay.


Eso es, Julio dos días que hay que vivir lo mejor posible. Y algunos ya llevan día y medio gastados, con un poco de lo "mejor" y otro poco de lo "peor".

Pero vivirla, no creer que se vive y sentir que no es cierto.

Su dijo...

prefiero el romanticismo del inconformismo obtuso >.<

PazzaP dijo...

De que tienes buenas razones para preferirlo, no dudo, sean éstas agudas u obtusas.

Mientras te plazcan y quieras que lo hagan, no hay problema. O quizá quieras que lo haya, en cuyo caso tampoco digo nada.

Buen día, Su.

egolastra dijo...

Creo que son necesarios "conductores" y "pasajeros". Cada uno desempeñará el rol y tendrá la actitud con la que se sienta más cómodo y aquella de la que no pueda desembarazarse. La aceptación consiste en no acabar peleando siempre contra lo que no tienes forma de evitar. Minimizar el daño mordiendo y lamiendo por igual tu herida.

Saludos.

PazzaP dijo...

Y menos mal que a veces no tienes forma de evitarlo. Las más de ellas intentan forzar voluntades de otros.

Si no puedes influirlos, será que no tienes que hacerlo.

Morder a otro y lamer la herida propia llega a ser lo mismo.

Saludos Egolastra.