24 feb. 2011

XXX. Manidos Amor y Felicidad. (Carta)

Queridos ignorados, anhelados, deseados, necesitados, despreciados, odiados, y todos los -ados que en el mundo se hayan ideado. Amados mios:

Sólo quería deciros poniendo a esta ventana por testigo, lo que he sabido de mí. Tal vez no tenga nada que ver con vosotros; aún así siento que hay la posibilidad de que sea cierto, y aun con algo de miedo por el rechazo de la concurrencia, lo cuento.

Y llegó un día en que me dije que era feliz. Incluso aun cuando apenas me gustaba el latido cotidiano. No sé, me lo dije. Sentí que debía empezar a decírmelo, que esos mismos momentos eran ya la felicidad que latía en mí.

Me sentía rara, con algo de temor a engañarme, pero seguí diciéndomelo. De repente empiezan a pasarme cosas inopinadas,  no sé, situaciones de lo más corrientes, en cualquier rincón de la ciudad. Nada que ver con que me haya enamorado de nadie. No era nadie que estuviera particularmente en mi vida. Eran todos y/o ninguno de ellos.

Era porque estaba ahí y ahora, atenta al paso, atenta al camino, atenta a los pensamientos.
Era vivir lo de siempre con más lentitud, como una película ralentizada en la que no se pierde el ruido o el sonido ambiente.

Por ahí voy largo, así que tomo el atajo aquí mismo y aparco mi entrada.
Es decir, abreviando:

Las cosas que me pasan, por el mero hecho de que lo hagan, rubrican mi felicidad. Sin más rodeos.
Partí de una línea en la que me dije "soy feliz ya", como cuando se dice "ya ha nacido el bebé", y suena como raro si es el primero. Puesí, he parido un primogénito que se parece bastante a vosotros. Venía de nalgas, por eso ha sido duro y me ha costao unos cuantos lustros y varias enfermedades, pero está sano y bastante motivado.

Y a partir de esa línea todo lo que me pasa es feliz, tal cual.
Quizá porque siento que le pasa al amor que soy.
Quizá porque cuando lo siento y lo pienso, dudo menos; y me suele gustar hacerlo.

¡Aj! Como no le pongamos un poco de coñac y lo flambeemos, no va a haber quien quiera probar mi merengue, pero ese de abajo, en fin...

Un brindis por vosotros, testigos lacónicos de todo eso que digo...

http://dulcemasdulce.blogspot.com/2009/08/torta-rogel.html

18 feb. 2011

El espíritu Trevor.



A propósito de esa película que no ha podido sino parecerme intensa, dada esa hipersensibilidad que adolezco, me he acordado de algo que escribí en la otra entrada sobre cine. Más que de cine, de lo que inspira la historia, sin entrar para nada en su factura:

Lo que llamo el espíritu Jamal es la clase de honestidad que practica ese personaje inventado, reflejo de tantas cosas que pueden vivirse juntas o por separado. No es ni mejor ni peor que otras, es sencillamente incólume, inasequible al desaliento. Para mí, todo un símbolo cuando el miedo instaura su reino y de una u otra forma se refleja en el modo en que los individuos eligen sobrevivir a él.

(...) La negatividad parece ganarnos la partida por momentos a un nutrido número de humanos, al complicar la sublime sencillez de la vida con nuestras desatinadas interpretaciones. Por eso no puedo negar que películas así, por muy "mal" hechas que estén para los que miran con lupa estas cuestiones, den ganas de terminarla bailando; que es el mejor modo de acabar una historia que en el fondo no es más que una imagen ideal e inspiradora que hará vibrar a quienes les toque el corazón de lo auténtico.

El espíritu Trevor vendría a ser algo parecido a eso. Y si me pusieran un equipo de rodaje a mi disposición, incluido el director, bien podría yo misma, más bien mi corazón, mi niña interior, haber rodado algo así. Me refiero a "Cadena de favores", protagonizada por el mismo niño actor de "El sexto sentido", cuya cara me resulta tremendamente expresiva para esos papeles que le han dado.

Sin ver las películas es bastante difícil darse cuenta de lo que digo. Lo entiendo y no importa. La vida ya se encarga de írsela contando a cada uno a su manera. Es lo bonito de la perspectiva, que decía Kevin Spacey en una de las escenas.

Para los que se decanten: http://www.divxonline.info/pelicula-divx/1815/Cadena-de-favores-2000/

**

Gracias Marcos por traerla.

17 feb. 2011

Esmerilidad.


De San Internet


Ay, qué penita pena...
Son muy largas mis entradas (y densas, y aburrías, y...)
No las lee ni mi abuela...



Todavía no sé qué música ponerle a esa letra...
Al menos las fotos son bonitas...
Claro, Intenet está petao...


Es mejor no poner foto...
La pongo: da menos igual si miran...
No hay nada neutro: estoy dividida...


Juzgo y por ello me perdono.
Aquí, como en el  resto de mi vida.
No hay nada que entender: en el vacío, las posibilidades son infinitas.
Internet es reflejo de ese vacío...


**

Esmeril.


Roca negruzca formada por el corindón granoso, al que ordinariamente acompañan la mica y el hierro oxidado. Es tan dura, que raya todos los cuerpos, excepto el diamante, por lo que se emplea en polvos para labrar las piedras preciosas, acoplar cristales, deslustrar el vidrio y pulimentar los metales.

Piedra artificial o lija, usada para afilar instrumentos metálicos y pulir o desgastar otras cosas.

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“Lean tres veces cada una de mis obras:


La primera vez, al menos como ustedes están mecanizados a leer todos sus libros y periódicos.
La segunda vez, como si ustedes las leyeran a un oyente extraño.
Y la tercera vez, tratando de penetrar la esencia misma de lo que escribo.


Solamente entonces, estarán ustedes en condiciones de formarse un juicio imparcial, propio sólo de ustedes, sobre mis escritos. Y sólo entonces, se realizará mi esperanza de que ustedes reciban, de acuerdo con su comprensión, el beneficio determinado que tengo en vista para ustedes y que les deseo con todo mí ser.

Gurdjieff, en “Relatos de Belcebú a su nieto”

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VIENEN

Cuando me duermo
los monstruos vienen.

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¿Qué se siente, amigo Toro?

16 feb. 2011

XXIX. La quisicosa.

Sea quien sea, sea lo que sea, que ha originado eso de saberse vivo, de estarlo y de sentirlo, hay una cosa que parece bastante clara para mí:  lo ha hecho para que hagamos lo que él o ello ordena y manda por ley. Una ley que se llama Amor.

Cierto que es una ley muy difusa que cada cual interpreta a su modo, pero tiene de bueno que permite al mismo tiempo darse cuenta de que también hay un secreto escondido que se comporta como un antídoto para el conflicto y que es esencial:

Cuanto menos se parezca lo que hago a lo que hay que hacer según su disposición, más complejo y denso se hace todo lo percibido mediante cualquier sentido que usemos para captar. Pero cuanto más se asemeje, más fluido y cómodo en los términos globales de la existencia.

Dejemos lo anecdótico por un momento porque para lo que digo, con serlo, es lo menos relevante.

Para empezar, yo todo eso no lo puedo procesar desde la unilateralidad del raciocinio. Está claro que no basta. Tampoco sólo con el corazón, que por descontado no atiende a las razones del primero en tanto tiene las suyas propias, bastante ingobernables por cierto.

Entonces, si no me queda otra que sentarme a dirimir sus diferencias, cuando lo hago, y esto lo constato a diario practicando yo misma, me doy cuenta de que necesariamente todo ha de estar bien como está, y que si no logro que vaya por donde yo quiero, es simplemente porque no lo hago del modo en que debo, dado que no sólo hay una voluntad implicada, sino muchas y bastante confusas. Y si aún sigo creyendo que sí, tendré que habérmelas con las consecuencias, que siempre son más de lo mismo; esto es, aquello en lo que yo creo y que no suele funcionarme como quiero..

Hay una cosa muy clara: mientras siga haciendo lo que estoy haciendo, seguiré logrando lo que estoy logrando. Y lo cotidiano no viene sino a confirmarlo. Aunque esa precisamente sea la excusa perfecta para verificar tanto la verdad de perogrullo del aserto, como para para posicionarse más aún a favor del error.

Eso no deja de ser una paradoja diabólica en tanto lo que se teme es una consecuencia que en principio sólo está en mi cabeza en forma de interpretación proyectada, y que la mayor parte de las veces jamás se confirma. Esto parece de risa, pero es talmente así. Sólo hay que observar.

Entonces, ¿qué hacer?

A bote pronto siempre parece que se puede poco. Eso parece, pero lo más gracioso que ocurre es que ni siquiera se empieza porque desde la confusión es prácticamente imposible. Ya lo decía alguien antes que yo: es más difícil salir de la confusión que del error.

¿Y cómo se puede salir de la confusión?

De nuevo puedo decir por experiencia, de acuerdo a la trayectoria de mi vida, que escuchando mis dos partes, por descontado que con toda la cohorte de voces y representaciones mentales que se quiera, pero haciéndolo de veras, puede lograrse.

Si no las escucho con el propósito de aceptarlas sin juzgarlas, y esto no es negociable, a los hechos me remito; o en su defecto de perdonarlas sistemáticamente con cada juicio que aparezca, entonces se hace obvio que lo que no lo es, es la verdadera intención de mi actitud.

Haciendo a un lado lo anecdótico, como decía arriba, todo puede reducirse a dos premisas o causas fundamentales: la de la razón y la del corazón. Y a dos motores que las alimentan: el amor y el miedo. Y me temo que es necesario que ambas tengan una influencia equiparable en mí si no deseo ser en exceso errático; lo cual afectará sin duda a lo que piense, a lo que sienta y a lo que haga, sumando malestar y confusión.

Quizá de lo que piense pueda evadirme de mil formas distintas: trabajo, relaciones, salidas, entradas, lecturas, viajes...
De lo que sienta ya no puedo tanto, o incluso nada, pero como no lo entiendo porque creo que las emociones son "cosas" sin explicación que otros me provocan, pues me lo cargo a la espalda y sigo soportándolo como mejor o peor se me da.
De lo que hago soy testigo, a veces  muy dormido; y otros no vienen sino a confirmarlo. Aunque por mor de sus múltiples interpretaciones es seguro que mi confusión seguirá aumentando unos enteros. La perplejidad es un estado muy común en la raza humana que le hace el mismo efecto que la kriptonita a Superman.

Ya me dirá alguien cómo puede andar si no se pone de pie, cómo puede comer  si no te pone el alimento en la boca o cómo descansa de verdad si no duerme.

Bien, pues ya me dirá ese mismo alguien, cómo puede vivir una vida satisfactoria si un día descubre que tiene el enemigo dentro y toma la actitud de enfrentase a él...

¿Que es difícil evitarlo?

Claro que lo es. Primero, como ya sostengo hace tiempo, porque la actitud más frecuente es la evasión. Miedo da, ya lo sé, pero más miedo da evadirse y descubrirlo el día que enfermamos y/o estamos a punto de cerrar los ojos a esta realidad, es decir, el día que, dicen, nos morimos.

Segundo, porque a esa actitud esquiva le sigue siempre una injusta e inconsciente rendición que llevada a extremos no hace sino engordar la confusión.

Bien. Pues una vez que mi razón y mi emoción firman el pacto de no agresión mutua,  he descubierto que de algún lado surge una profunda sensación de estar haciendo lo correcto.

¿Y cómo sé que esa sensación es correcta?

Lo correcto a priori siempre parece sujeto a un juicio: "esto está bien", "esto está mal". Pero si lo mido con ese rasero literal, tanto "bien" como "mal" pueden darse la vuelta y convertirse en lo contrario: lo que hoy me parecía que estaba bien, mañana me parecerá estar fatal. Viceversa.

Todo ese relativismo seguirá sumando más confusión si las premisas de las que parto me hacen creer que necesariamente hay algo "malo" o "bueno" por esto o por lo otro. Lo cual deviene de forma impepinable en un reparto de culpas para todo bicho viviente que ande cerca, incluida yo misma.

La cuestión es que alguien tiene que cargar con una condena, de lo contrario no hallaré explicación a lo ocurrido y fomentaré una actitud hostil muy viva y de lo más contagiosa.

Al entrar en esa dinámica del pensamiento nunca hallaré salida y simplemente viviré inmersa en un mundo en el que todos se sienten mal por algo, pero nadie sabe como empezar a arreglarlo. O lo peor, todos parecen saberlo, pero son los otros los que no hacen nada y por tanto concluyo que el mundo no tiene solución. Además, mientras llega ese "macgiver" que todo lo arregla, que seguramente no lo hará porque todos estamos esperando lo mismo, acaso alguien aparezca que cubra mis necesidades afectivas y entonces al  resto del mundo que le den...

Grosso modo eso es lo que más o menos concluimos todos los que por aquí nos planteamos el cambio. Un "aquí" indeterminado que podría trazar sus fronteras en torno a un nivel de conciencia que es imposible de testar desde el plano teórico. "Sólo por sus obras los conoceréis".

¿Qué hacemos entonces?

Nada más y nada menos que lo que estamos haciendo. ¿Qué otra cosa?

Pero sigo diciendo que la clave  para intuir esa ley misteriosa que parece jodernos o premiarnos sin ninguna conciencia es no estar dividido internamente.

¿Por qué?

No tengo un porqué con fundamento. Nadie tiene que creerme. Pero puede investigarlo por sí mismo: cuando la razón y el corazón se ponen de acuerdo de verdad y se actúa congruente con eso, algo extraño sucede. Me doy cuenta sin duda de que conecto de forma sutil con esa ley que no tiene nada contra mí y que sólo me dice con sutileza "si tú conectas conmigo, yo conecto contigo".

Es algo así como guarecerse de la lluvia. La lluvia no pretende mojarte, pero si te expones a ella claro que lo hará. Por otro lado, el agua está por todas partes: más de tres cuartas partes del cuerpo es agua. ¿Y a qué se reducen las emociones dolorosas sino a una fuente de lágrimas vertidas a veces por fuera y las más de ellas por dentro en forma de tristeza, nostalgia, anhelo, miedo...?

¿Pero qué hace que parezca tan difícil que razón y emoción diriman sus cuestiones deportivamente?

¿Todavía no te has dado cuenta?

Saltarse a la torera el binomio "juicio-perdón".

Cada vez que mi razón (juicio-programa-patrón-lógica) analiza mi emoción, es para señalarle como prioridad  todo lo negativo que encuentra a su paso. ¿Cómo queremos encima que la emoción se exprese si la acogotamos? ¿Acaso todavía no nos hemos dado cuenta de que la emoción que duele conecta directamente en vena con el niño que llevamos dentro?

Y si tanto denostamos al adulto que nos hizo daño, ¿cómo es que hacemos lo mismo nosotros con ese niño tan nuestro? O sea, le pedimos eternamente cuentas al personaje de fuera que nos machacó, y también se las pedimos al niño de dentro que fue machacado cuando no se comporta como ahora vemos que es mejor. ¿No es una locura?

¿Y así es como pretendemos averiguar el núcleo de nuestras incongruencias?
¿Esperando poder y haciendo justo lo contrario?

No he escrito estos párrafos para confundir más, mucho menos para culpar, sino al revés de ambos verbos.

Sin perdón, no hay trato. El niño jamás podrá aceptarlo y nosotros tampoco a él.

Es una condición irrevocable:  si no te perdonas jamás podrás perdonar a otros, y tu vida nunca será nada que te apetezca tal y como es.

Es lo mismo que si no respiras: te mueres.



Imagen tomada de aquí.


13 feb. 2011

Meditación dinámica II.





Te invito a otra.
¿Hace?
Para tonificar los músculos del ánimo dolorido que se refleja en la columna que te sostiene y que tan poco cuidas.
Se llama espalda. Sí. Desde la primera, Atlas, cuyas pequeñas plataformas superiores sostienen toda esa cabezota, móvil y pensarosa (entre pensadora y pesarosa), hasta el coxis, último vestigio del rabo común a todo ser humano, mujer u hombre:
Acaso duela en esa curvita que llamas los riñones y que tantas hernias cosecha entre la gente.
O quizá en esa gibita hermosa que en unos se hace demasiado cóncava cuando no pueden con todo, o en exceso plana cuando luchan contra todo con la frente tan alta que hasta el cuello se hace junco.
Serán más las siete cervicales, tan tralladas en sus pequeñas articulaciones que están refozardas por otras, las uncovertebrales, para que no se nos salgan del sitio cuando la pelota tira demasiado fuerte de todo nuestro cuerpo.
Más probable es que sean todas en diversos escenarios, en variadas ocasiones...
Ay...
Venga, adopta una pose estática para mover todos los niveles. Entreabre tus piernas más allá del ancho de tus caderas, de modo que puedas flexionar las piernas unos quince grados. Nada, lo justo para tener el control de la pelvis, esa parte nuestra tan olvidada de cuidados y tan solícita para los menesteres sexuales, que cuando se sabe mover tan divertido lo hace todo.
A ver, que no te molesten las rodillas. Ajusta el muelle de tus muslos...
Deja que el vídeo se descargue entero antes de empezar, que no haya interrupciones.
Desperézate con ganas. Despacio, no fastidies las articulaciones más rígidas...
Oye tus propios crujidos y jadea, o gruñe... deja salir con fuerza tus exhalaciones...
Exprésate, que se te oiga. Verás la pila de cosas que te dice tu cuerpo sobre el óxido que empieza a atacar tus articulaciones.
¡Vamos!, ¡a por el aceite lubricante!
Que las bolsas sinoviales lo obtienen de la sangre que conecta con su líquido, pero que si no es por presiones no hay intercambio. Sé suave. No te pases.
Sé inteligente: usa tus recursos pero no te agotes. Considera que es el "momento gimnasia mental y física" propio para los que no hacen nada de ejercicio y todavía se preguntan por qué estarán tan desganados.
Hala, a por las endorfinas y demás yerbas, o prefieres tomarlas en pastillas que nos vende la industria farmacéutica, que no te matan sino a largo plazo, y que te mantienen con vida para que no pares de consumir sus productos mientras se envenena el hígado.
Siente, siente la música... aaahhh, tu cuerpoooo, qué gusto da cuando lo estiras y él se deja...
Gime, verás que orgasmos puedes llegar a tener cuando te acostumbres...
Acaso para eso necesites cerrar los ojos, no sea que te juzgues.
Ciérralos y siente...
Siéntelo todo con sensual estima...
De nuevo deja que corran tus lágrimas si acuden, tú sólo sigue respirando con todos los sentidos...
Contrae los abdominales como si los tuvieras a cuadraditos, y si los tienes de veras mejor.
Aprieta las nalgas, siente tu poderoso culo dirigiendo la orquesta de tus movimientos pélvicos...
Pídele ayuda al vientre para compaginar mejor los giros y oscilaciones...
¡Aaahh...! ¡Qué gustooo...!
Cuando te canses de la postura, hala a moverte de nuevo, a expresarte como te dé la gana. Y ya sabes, los pensamientos, las emociones, los deseos, míralos durante ese rato como nubes en el cielo que corren con el viento, pero no te aferres a ninguno en concreto.
Tú recuerda respirar en todos los momentos. Y no te preocupes si se te ha descontrolado el proceso una pila de veces. Se trata de darse cuenta, de estar pendiente, y si sabes que han sido muchas, significa que lo hiciste.
Bravo.
Bravo compañera/o bloguera/o. Sabe que antes de escribir esto me he zampado varias veces el vídeo mientras vivía la experiencia que te invito a tener si tú quieres. Prefiero contarlo sabiendo lo que he sentido. Porque sé que no vale eso de "tú haz lo que yo te diga pero no lo que yo haga".

**
Ahora te dejo con un tema maravilloso de ver y de escuchar para que te masajees las partes doloridas y te des unos toques mágicos en la estima.

Aquí una cómplice existencial, informando desde su nave y pasándote el testigo.

12 feb. 2011

XXVIII. Amanece, que no es poco.

Tomada de aquí.
 
 
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
-envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

(1968, Jaime Gil de Biedma)





¿Qué magia tiene la noche que nos desata por dentro?
¿Es porque está hecha de silencio, de un silencio consensuado para el descanso de la mayoría que, curioso, en notable proporción pincha muchas veces anegado por preocupaciones que rumian entre las sombras? ¿Tendrá la misma influencia el silencio que la oscuridad?


Silencio y oscuridad son hermanas de un estar metamórfico.
Hay quienes se saltan el pacto y se transmutan con etílica vehemencia.
Hay quienes se lo saltan para respirar la plenitud de su consciencia, tanto en lo "bueno", como en lo "malo".
Hay quienes padecen con agudeza la ignorancia del vivir y del vivirse en el entretanto.
Los hay que se reconcilian con el devenir, cuando entienden que no queda otra que aceptar en paz lo que hay, que es mucho y más bueno de lo que a primera vista parece; aunque verlo requiera dejarse atrapar por la nocturnidad inexorable.


Entre trasnochar y madrugar yo no sé con qué quedarme...
Preferiría no tener que elegir. El talante es diferente por mucho que el escenario sea el mismo. El descanso condiciona el ánima, como también lo hace que lo oscuro se haga denso, o que la claridad comience a rasgar las sombras.


Pero por guapa que se vea la gente de día, de noche se ve incluso más hermosa. Y no. No es porque la oscuridad difumine ciertas cosas, no. Es porque el corazón se hace más osado cuando nadie parece mirarnos, mientras late fuerte el anhelo de que alguien lo hiciera en silencio.


Silencio de palabras, mas no de otros lenguajes sinceros e intensos y para la vida tan necesarios.


Tomada de aquí.

 Amanece, que no es poco, mientras el abrazo nocturno nos deja los más variados y bellos aromas. Que plazcan o que duelan, sólo es un es cuestión de perspectiva, de soledad y de sombra.

Buenos días a los que respiran.
Y a los que se ahogan que sepan que todavía queda oxígeno para todos.



**
Poema tomado de aquí.

8 feb. 2011

El pasajero.



En la vida sólo hay una manera de vivir las cosas: aceptándolas.

Aceptándolas sin juzgarlas positiva ni negativamente. Esa, creo, es la labor del observador atento a una Realidad más allá de las apariencias.

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Por cierto, que el vídeo lo encontré aquï.

7 feb. 2011

ClO2.

Como dice Andreas Kalcker, que cada cual saque sus propias conclusiones...
Las mías son bastante alucinantes.



ANDREAS KALCKER, El milagroso Dióxido de cloro, ciencia y espíritu nov2009 from La Caja de Pandora on Vimeo.



08/02/2011

Un tal Jim Humble, ingeniero aerospacial, descubre una fórmula con dióxido de cloro que cura la malaria que habían contraído sus compañeros de trabajo. El dióxido de cloro es un desinfectante del agua, y como nuestro cuerpo contiene un 80% de ella en su haber, resulta que es capaz de curar y/o aliviar muchas enfermedades, especialmente por hongos, bacterias y virus que inflaman los tejidos y en muchos casos los matan.

Enmedio siempre estará la industria farmacéutica, que todavía no ha prohibido el producto porque aún no se ha organizado masivamente su distribución. En la medida que alguien lo promueva, su poder económico se verá sin duda mermado, con consecuencias todavía imprevisibles.

Andreas Kalcker lo cuenta muy resumido en este vídeo que, como puede verse, ha aumentado notablemente el nivel de lectores ávidos de investigar más sobre el asunto.

Claro que no es cierto.
Y eso sólo es un minúsculo ejemplo de lo saturados que estamos con tantos frentes informando.
A saber qué será útil y qué mera palabrería tendenciosa...

No pasa res. Como dije, cada cual saque sus propias conclusiones. Acepto que sea ninguna porque ni siquiera se le preste atención...

Seguiré informando cuando pruebe sus efectos.

6 feb. 2011

El perro y el cigarro.

Y aquí se cierra la trilogía del gallito, el elefante y el perro, con algo muy actual que tanta risa da, que no todo va a ser filofófico.

Y la/el no fumadora/fumador que no se ría será condenado a fumarse uno tragándose el humo. Por estas que termina riéndose...


4 feb. 2011

El elefante y el poste.

"Emociones, creencias pensamiento...todo está relacionado y en continua feedback...es difícil saber que es antes o después..."

Es la canción que más oigo a diario. Pero lo cierto es que es tan difícil como pueda serlo para un estudiante cursar la carrera que  ha elegido. Y sin embargo sabemos que es un ponerse todos los días un rato en contacto con la materia de investigación hasta que obtiene su título. Si no le gusta lo que está estudiando, si no le divierte lo que hace ¿por qué lo hace? ¿Acaso otros decidieron por él? Y si le gusta, ¿no es cierto que el disfrute está asegurado a pesar de los inconvenientes o quizás gracias a ellos?

¿Por qué no queremos matricularnos en la carrera del sí mismo si  de ello depende vivir una vida satisfactoria? ¿Por qué nos rendimos con las dificultades si ellas están ahí para mostrarnos algo? Pero si nos lleva la vida entera averiguarlo, ¿cómo es que no nos damos cuenta de que es lo que no se empieza lo único que no puede terminarse?

En última instancia, lo sepa o no, cada cual es muy dueño de su elección y de ubicarse bajo el epígrafe existencial que prefiera de acuerdo a su nivel de consciencia; así como de plantearse o no plantearse lo que ha de hacer o no hacer en cada instante que viva.

¿Es muy difícil saberse?
No. Es muy difícil para algunos perdonarse y perdonar al otro lo bastante como para hacer ese viaje interior y tener el valor de ser el amor que es.
Somos un mundo cagado de miedo.
Miedo a uno mismo, miedo al otro, todo es lo mismo: un saco de quejidos que neurotiza y obsesiona...





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A propósito de una entrada de Nebroa II

2 feb. 2011

El huevo o el gallito.

A propósito de una entrada de Nebroa, en la que se cuestiona si primero es la idea o lo es la emoción, saco del arcón una de las mías, creencias raíces, que confío arroje algo de luz a sus dudas.

Empieza así:

Las creencias son unidades de información que se organizan solas formando estructuras de "suave" conexión entre sus elementos -es decir, que se dan con gran facilidad, aunque no necesariamente han de darse- y que se rigen por leyes asociativas de la imaginación, que no de la razón, al decir de Hume, que en su clasificación las llamó de tres formas: de causa y efecto, de contigüidad y de semejanza.


De S.I.
Así está lo que llamamos nuestro corazón cuando tenemos miedo de abrirlo...


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A propósito de una entrada de Nebroa I

1 feb. 2011

Unas risas pal camino.



http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-kim-jong-il.html




http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-ferran-adria.html




http://muchachadanui.rtve.es/celebrities-steven-seagal.html

Juego.


Lo que hace del  juego un instrumento de socialización tan poderoso es la forma en que se desata la imaginación. Creamos realidades alternativas y ahondamos en ellas en un tiempo suspendido. Nos  hacemos exploradores de una inmensa otredad, de los infinitos ámbitos posibles de existencia que podría haber. Mediante el juego incorporamos a nuestro ser parte de estas otras realidades imaginadas.

El proceso de imaginar nos permite reunir experiencias corporales, emociones y pensamientos abstractos en un solo lugar, la mente empática. En ese sentido, la imaginación humana es al mismo tiempo emocional y cognitiva. Expresamos emociones  y creamos pensamientos abstractos al unísono.

(...) En Cartas sobre  la educación estética del hombre, escrito en 1795, Friedrich Schiller comentaba que "el hombre sólo juega cuando es un ser humano en el sentido más pleno de la palabra, y sólo es un ser plenamente humano cuando juega". La razón es que, en el ámbito cultural, el juego es la expresión suprema de la vinculación humana. Jugamos unos con otros por amor a la comunicación. Jugar es el acto de participación más profundo y es posible gracias a la confianza colectiva, a la sensación de que, en esos momentos, cada participante puede bajar sus defensas y entregarse al cuidado de otros para poder sentir la euforia que surge de esa comunión.

La libertad y el juego también tienen una base en común. El verdadero juego es aquel en el que se participa de una forma voluntaria. No se puede obligar a jugar a nadie. Los participantes se entregan al juego  "por el juego en sí". El objetivo es sentir alegría y reafirmar el instinto de vida. En la esfera cultural, mediante la experiencia de juego aprendemos a participar plenamente y en un plano de igualdad con los demás. Nos lo pasamos bien con ellos. El ser humano no puede ser realmente libre si no es capaz de sumergirse  plenamente en el juego. Según el filósofo francés Jean-Paul Sartre, "cuando el  hombre se percibe a sí mismo como libre y desea usar su libertad (...), su actividad es jugar". ¿Se puede sentir alguien más libre que cuando juega?

Así pues, el juego dista mucho de ser una actividad trivial. Es donde extendemos nuestra conciencia empática y aprendemos a ser plenamente humanos.


La civilización empática. Jeremy Rifkin.

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Una vez jugué a un juego muy divertido. El más divertido que yo hubiera jugado nunca. Luego el juego se acabó y yo me quedé llorando sin consuelo. Yo quería seguir jugando, mas no el otro. Entonces me enfadé y tardé en entenderlo. Y en el ínterin sufrí, y sufrí, y sufrí, todo lo que soy capaz cuando me empeño.

Menos mal que ya lo he entendido: El verdadero juego es aquel en el que se participa de una forma voluntaria.