17 nov. 2010

XXI. Relatividad.

Cuando no tengo nada que decir, me suele gustar de una manera extraña ver esta clase de vídeos. Y sí, ya sé que no es la primera vez que cuelgo imágenes similares; pero es que a veces, para curarse de los males del egocentrismo, se hace por completo necesario no olvidarse de que, al fin y al cabo, sólo somos polvo de estrellas...

Y cuándo nos preguntemos a quién le importa lo que nos pase y lo que sintamos al respecto; y cuando nos devanemos los sesos por todo cuanto se nos escapa al raciocinio; y cuando como conclusión tengamos la tentación de coquetear con el sufrimiento, puede que erradamente decidamos que al macrocosmos nada, pero... por favor, no nos precipitemos asegurando que al microcosmos tampoco...

2 comentarios:

Gaearon dijo...

Al cosmos, macro y micro, poco le importan las emociones humanas. El Sol será una enana blanca que morirá de aburrimiento y parte de su hidrógeno y helio se lo habremos dado nosotros después de habernos churruscado. Pero eso no es ningún problema. (Y en todo caso suponiendo que algo procedente de la humanidad llegue tan lejos, que lo dudo)

Lo preocupante es que, mientras la enana amarilla de ahí arriba nos regala su luz y su calor, a muchos humanos tampoco le importan sus propias emociones.
Y así nos va.

Besoss

PazzaP dijo...

Como sabes por varias de mis entradas, yo no tengo ninguna duda de que tenemos una influencia directa sobre el microcosmos que nos conforma.